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LUCIFERISMO
El luciferismo uno
de los cultos mas antiguos, donde fluye el estudio de aquel saber magico
perdido, que se transmitio, en muchos de los casos atraves de sociedades
secretas, debido a la persecucion de la Iglesia.
La palabra lucifer viene del latín lux(luz) y
ferre( llevar) y significa Portador de la Luz, la fuerza-entidad que se
encuentra tras el conocimiento y la sabiduría, simbólicamente asociado
con el planeta Venus, más conocido como el lucero del alba.
Lucifer es el dios del Fuego ó Portador de la Luz ó Sabiduría, y no es el Diablo ni Satán. Para los luciferinos, Lucifer es la figura divina por excelencia, el verdadero dios espiritual de luz, opuesto al Demiurgo ó dios material.
El luciferismo es, como he explicado, muy anterior
al cristianismo, y nunca debió consentir mantener la confusión de ser
una mera religión opuesta a ésta. En realidad, son las grandes
religiones monoteístas, que surgieron mucho después, las que señalaron
como enemigo a la luciferina .
En una de las primeras traducciones de la Biblia del griego al latín, hacha por San Jerónimo debió enfrentarse a un importante dilema: la tan cacareada caída de Lucifer, hacía referencia en realidad a Nabucodonosor, rey de Babilonia, que en las Sagradas Escrituras era llamado “astro rutilante”. ¿Qué cuál era el dilema? Pues que el término no tenía equivalencia en la lengua de Roma. Ante tal hándicap, optó el traductor por denominarlo con el nombre del dios latino Lux-Ferre, que literalmente significa “el portador de luz”, con lo cual la caída de Nabuconosor, el “astro rutilante”, pasó a convertirse en la caída del “portador de la luz”, Lux-Ferre. Para la Iglesia Católica los dioses de las otras religiones, o bien eran simples mitos, o bien demonio .
La gente creyó en la existencia de estos adoradores
del Diablo. Creyó que realmente el Diablo premiaba con la felicidad
terrena a los que su fe abrazaban, y solo era cuestión de tiempo que
nacieran los primeros satanistas reales, seducidos por este mito. El
satanismo nació en la calenturienta imaginación de los teólogos
medievales, que crearon con ella un enemigo que nunca antes existió.