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Hay que insistir
en que todo existe y se sostiene en el Ser Uno: todo es Él y
permanece en Él; nada hay fuera ni distinto de Él. Es
Además, dentro
de
Nuestros
sentidos corporales carecen de capacidad para notar la existencia
del plano de lo No Manifestado. En cuanto al de lo Manifestado, sólo
perciben las manifestaciones tangibles, pero no las intangibles. Y
lo hacen sin percatarse de que todas estas manifestaciones (incluida
la materia y nuestra realidad física como seres humanos) pertenecen
y se integran en la unidad energética y vibracional del Verbo,
sostenido y existente, a su vez, en Cuando el ser humano pasa sus días en piloto automático (ego) y no abre otras puertas (intuición, inspiración, meditación, sensibilidad,…) de acceso al conocimiento, confiando exclusivamente en lo que sus cinco sentidos le enseñan, se condena a vivir ajeno a su verdadero ser, que, como después se verá, pertenece al plano de lo No Manifestado. Igualmente, limita su visión del Universo a sólo una parte del plano de lo Manifestado, las manifestaciones tangibles, ignorando las de carácter inmaterial. Y, finalmente, cae en el error de creer que las manifestaciones materiales, en general, y su propia entidad física, en particular, son realidades separadas, individuales e, incluso, dotadas de una identidad singular o personalidad. Tamaña falacia introduce a hombres y mujeres en un mundo ilusorio (“maya”) de muy reducido grado de consciencia y que en nada coincide con lo Real, convirtiendo su existencia en una estéril búsqueda sin objeto entre apegos materiales y con la muerte como amenaza constante y aciago final.
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